¿Sabes quién dijo, “No puedo yo hacer nada por mí mismo”? Juan 5:30. Estarás probablemente sorprendido de saber que la respuesta es Jesucristo. Aun así Él hizo muchos milagros, que incluyó la sanación de enfermos, y la resurrección de los muertos. Él no podía hacer nada por sí mismo, pero hizo mucho. ¿Cómo pudo ser esto?
Jesucristo hombre dependía del Espíritu de Dios en todo lo que Él hacía. En Lucas 4, Jesús fue a la sinagoga en Nazaret y leyó Isaías 61:1-2. “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos; y a los presos, apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová”. Jesús hizo todas estas cosas, pero no en su propia fortaleza, sino en el poder del Espíritu Santo.
¿Quieres vivir una vida cristiana victoriosa? No es secreto que tal vida es posible solo por la presencia y poder del Espíritu de Dios que mora en nosotros. Jesús fue lleno del Espíritu. Lucas 4:1-18 Hechos 10:38 Hebreos 9:14.
En el Nuevo Testamento se les aconseja a los creyentes a vivir en el Espíritu, caminar en el Espíritu, y ser llenos del Espíritu. Gálatas 5:16-25 Efesios 5:18. ¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu de Dios? Se ha escrito mucho sobre esto. Toma en cuenta una declaración breve que puede provechosa. Dios solo llena lo que es de ÉL. Esta pregunta no es cuánto tenemos de Él, sino cuanto Él tiene de nosotros.
Se escribió más sobre el Espíritu Santo en Juan 14:15-16:33 que en cualquier otro lugar en la Biblia. En nuestro estudio queremos solo destacar las verdades más importantes que se encuentra allí.
Dos títulos
Jesús mencionó dos títulos en Juan 14:16-17, que dice: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni le conoce…” (Se añadió las letras en negrita para hacer énfasis)
Jesús identifica al Espíritu Santo como a “otro Consolador”. Ver Juan 14:16-26; 15:26; 16:7. La palabra “otro” puede tener dos significados diferentes, dependiendo de qué forma la palabra se usa. Primero, “otro” puede significar “otro de una clase diferente”. Por ejemplo, digamos que te encuentras en la parte de verdulería de un supermercado. La persona que trabaja allí te muestra una manzana. La miras, y después dices, “creo que compraré otra manzana”. Estás diciendo que quieres una manzana de otra clase. Segundo, “otro” puede significar “otro de la misma clase”. Esta vez le das el visto bueno a la manzana y dices, “creo que compraré otra manzana”, pero quieres decir que comprarás otra de la misma clase.
Cuando Jesús habló del Espíritu Santo como “otro Consolador”, Él quiso decir otro de la misma clase. Él dijo que el Espíritu de Dios era como Él. Jesús es Dios, como aprendimos en la Lección 2. Como Jesús, el Espíritu Santo es Dios. Jesús es la segunda Persona de la Trinidad. El Espíritu de Dios es la tercera Persona de la Trinidad.
El segundo título que se aplicó al Espíritu Santo es “el Espíritu de verdad”. Ver Juan 14:17, 15:26, 16:13. El Espíritu Santo trata con la verdad. Él es el autor de la Biblia. Debes depender del Espíritu de la verdad para que te dirija en tu estudio de las Escrituras.
Cinco ministerios
Primero y principal, el Espíritu de Dios es el morador. Jesús le dijo a sus discípulos: “el Espíritu de verdad (…) mora con vosotros y estará en vosotros”. Juan 14:17. Anterior al día de Pentecostés en el libro de Hechos 2, el Espíritu moró en los apóstoles, pero en ese día lo recibieron. Hoy el Espíritu Santo mora en todos los creyentes de Jesucristo. Él es la diferencia dinámica en vivir la vida cristiana.
Jesús también dijo, “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada con él.” Juan 14:23. El Padre y el Hijo hacen su hogar en nosotros al morar en la presencia del Espíritu de Dios.
Segundo, el Espíritu de Dios es nuestro maestro. Jesús también dijo, “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os ensenará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Juan 14:26. Continua, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad…” Juan 16:13. Él también te ayudará a recordar las cosas que aprendiste, pero debes aprenderlas antes de que las puedas traer a tu memoria.
Hoy no hay ninguna escasez de maestros bíblicos. El mejor maestro que un cristiano puede tener es el Espíritu de verdad. Necesitamos abrirnos al ministerio de aprendizaje del Espíritu de Dios. Necesitamos a estar disponibles a Él al meditar sobre la palabra de Dios. Él está aquí para aclarar las Sagradas Escrituras.
Tercero, el Espíritu de Dios es el testigo. El Espíritu Santo es un Espíritu misionero. En Juan 15:26 Jesús dijo, “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré al Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Sí, el Espíritu Santo testifica de Jesús. No habla de sí mismo.
Pero Jesús continuó diciendo, “Y vosotros daréis testimonio también…” Juan 15:27. El Espíritu de Dios que mora en nosotros, que nos enseña, también nos fortalece para testificar del Señor Jesús. Somos sus testigos. Él es el mensaje. Sí, su nombre es Jesús…Salvador. El cristiano lleno del Espíritu habla de Cristo. Ver Hechos 4:31.
Cuarto, el Espíritu de Dios es el que convence. Jesús dijo, “Y cuando él (el Consolador) venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí, de justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis mas, y de juicio por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado”. Juan 16:8-11.
Este es el ministerio del Espíritu Santo al mundo, es decir, a los incrédulos. Los convence de tres cosas: de pecado, de justicia y de juicio. Le muestra al pecador su necesidad de fe en el Redentor, nuestro Señor Jesucristo. Él revela que la única justicia que satisface al Padre es la justicia del Hijo. Declara que Jesús es el victorioso, el poderoso que conquistó al pecado, la muerte y el diablo. Es el Espíritu de Cristo que nos acerca al Señor. Él es el que gana almas.
Quinto, el Espíritu de Dios es el glorificador. En Juan 17:4 Jesús oró al Padre, “Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra me diste que hiciese”. El Padre envió al Hijo al mundo para glorificarlo. Ahora el Padre y el Hijo enviaron al Espíritu para glorificar a Jesús. El Señor dijo “el (el Espíritu de verdad) me glorificará porque tomará de lo mío y os lo hará saber”. Juan 16:14.
Se han escrito volúmenes sobre el Espíritu Santo. Solo estamos tratando con los básicos aquí, pero son fundamentales para vivir una vida en el Espíritu. Se lleno del Espíritu, y da toda la gloria a Jesús.
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