¿Alguna vez te cansaste de escuchar a alguien, que sigue, sigue y sigue? El profeta Malaquías escribió al los hijos de Israel,: "Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras", Malaquías 2:17. Dios se cansó de lo que tenían que decir. El Dios de la Biblia es "misericordioso y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad". Éxodo. 34:6. ¡Misericordioso! Le dio a la malvada generación de Noé 120 años para arrepentirse. Pero el remanente que volvió a Jerusalén desde la cautividad babilónica hizo que se cansara de sus palabras!
Los israelitas le preguntaron a Malaquías "¿En qué le hemos cansado?". ¿Qué fue lo que posiblemente ellos dijeron que exhaustaría la paciencia del Dios Todopoderoso?
Sus valores morales eran perversos. Ellos dijeron "Cualquiera que hace mal agrada a Jehová y en los tales se complace". Infidelidad, matrimonios mixtos, abuso marital, y el divorcio era común entre el pueblo. Estas cosas eran una abominación para Dios, pero aceptable a los judíos en Jerusalén. El profeta Isaías tenia una palabra importante para su generación. "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz, que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!" Isaías 5:20.
Hoy en día a los que se manifiestan en contra el pecado de la homosexualidad, o en contra del aborto u otros males (sí, males) de nuestra sociedad se les llama "intolerantes", se los representa como los tipos malos.
Los judíos de Jerusalén también acusaban a Dios de injusticia, cuando preguntaron: "¿Donde esta el Dios de justicia?". En sus pensamientos ellos sin dudas reflexionaban sobre la pregunta: "¿Como pudo el Señor permitir que los paganos babilonios destruyeran Jerusalén y tomaran en cautiverio a sus padres?". Los que tienen valores morales retorcidos también tienen un retorcido conocimiento de Dios. Un interminable flujo de parloteo contribuyó al cansancio de Dios.
Hay otras palabras que son fastidiosas para el Señor. Los fariseos lo cansaron con su oraciones largas y en voz alta en público. Tales oraciones cansarían a cualquiera. También, el Señor se debe cansar de los que lo llaman "Señor, Señor" y no hacen lo que Él dice.
Sí, Dios se puede cansar de las palabras. Sin embargo, hay palabras que Él desea oír. El siempre se alegra de escuchar palabras de arrepentimiento. "Dios, se propicio a mi, pecador". Todo el cielo se regocija cuando esto ocurre. Entonces, también, Él habita en las alabanzas de su pueblo. No se cansa de la alabanza. Ademas de la oración y alabanza, Él se complace en la prédica de la cruz. Él siempre se alegra de escuchar el feliz sonido "¡Jesucristo salva!".
Señor, queremos complacerte. Gracias por tu paciencia al tratar con nosotros. Ayúdanos a ver las cosas por medio de tus ojos con compasión y entendimiento. En el nombre de Jesús.¡ Amen!
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