Génesis 16:1-16
Sarai era la esposa fiel de Abram. Se quedó con él en momentos de dificultad, y también se enriqueció con él en el ganado, en plata y en oro. Génesis 13:2. Habían nacido en la casa de ellos trescientos dieciocho sirvientes. Génesis 14:14. Pero Sarai tenía un problema depresivo. “Sarai, mujer de Abram, no le daba hijos”. Génesis 16:1. La esterilidad era una carga pesada que soportaban muchas mujeres en la biblia.
Sarai le echaba la culpa de su esterilidad al Señor, al decirle a su marido, “Ya ves que Jehová me ha hecho estéril”. Sin embargo, tenía una solución errónea a su problema. Le dijo a Abram, “te ruego, pues, que te llegues a mi sierva, quizás tendré hijos de ella”. Génesis 16:2. Los niños de las concubinas se consideraban con frecuencia los niños de la esposa. Véase génesis 30:1-6.
Agar, una esclava egipcia, era la sirvienta de Sarai. Por la insistencia de Sarai, Abram tuvo relaciones con ella y concibió. La depresión de Sarai se intensificó cuando Agar la despreciaba. Era más de lo que podía soportar. Con la aprobación de Abram ella maltrataba a Agar, lo que causó que la esclava escapara. Sarai estaba contenta con deshacerse de ella.
¡Pobre mujer embarazada! Caminó sola en el desierto para volverse a Egipto. Sedienta, cansada y desesperada, encontró descanso junto a una fuente de agua. Y leemos, “Y la halló el ángel de Jehová”… Nadie más la estaba buscando. (El Ángel del Señor era el Señor mismo). Al llamarla por su nombre, le preguntó “Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tu, y adonde vas?”. Él entendió su situación. Ella contestó “Huyo de delante de Sarai, mi señora”. Génesis 16:7-8.
“Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano”. Dios sabe que es lo mejor para nosotros. Con su palabra compasiva de una dirección muy necesitada, Él agregó una promesa al decir, “He aquí que has concebido y darás a luz a un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción…” Él agregó que su hijo iba a ser un hombre fiero, un luchador.
El nombre Ismael significa literalmente “Dios oye”. El Señor había oído el llanto triste de esta humilde esclava egipcia, quien había sufrido en las manos de su dueña, Sarai. “Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tu eres Dios que ve…”. Agar le dio al Señor un nombre, que en hebreo es El Roi, el Dios que ve. Ella agregó una pregunta, “¿No he visto también aquí al que me ve?”. Génesis 16:13.
Ismael significa “Dios oye”. El Roi significa “Dios ve”. Finalmente el pozo en el lugar desierto, donde el Señor encontró a Agar y ella encontró a Dios, se llama “Beer Lahai Roi”, que significa “Pozo del Viviente-que-me-ve”. Génesis 16:14.
Agar, la esclava egipcia, se encontró con alguien que escuchó su llanto, que la buscó, y cambió su vida. Ella volvió a Sarai como el Señor le dijo, y dio a luz a un hijo “Dios oye”.
El Roi, nada se esconde de tus ojos. Gracias por escuchar nuestras oraciones y entender nuestras necesidades. Abre nuestros ojos para que podamos ver y reconocer tu obra en nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.
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