“Tu palabra es verdad”
Juan 17:17
¡Que oración más sencilla! Jesús hizo esta declaración en Su oración al Padre. ¿Crees que la palabra de Dios es verdad? Jesucristo lo creyó. ¿Eres más inteligente que Él? Sí, Jesucristo creía que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios. Como tal, es verdad.
Está escrito…
Jesús presentó muchas de Sus enseñanzas con dos palabras: está escrito. El decía que Sus enseñanzas estaban en harmonía con las Escrituras del Antiguo Testamento. Tal vez el verso más revelador es Mateo 4:4:
“Él respondió y dijo: Escrito está. No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Jesús uso esta frase muchas veces. En otras dos ocasiones en Mateo 4, Él dijo: “Está escrito…” Es interesante que las tres citas que Él uso aquí en Mateo son del libro de Deuteronomio, un libro muy descuidado en la Biblia.
Debería ser obvio que Jesucristo, el maestro más grande que alguna vez vivió, creía que el Antiguo Testamento es la Palabra de Dios.
El Nuevo Testamento no se escribió sino después de que Jesús murió, resucitó y ascendió al cielo. Se ha dicho, “El Nuevo está escondido en el Antiguo; el Antiguo se revela en el Nuevo”. Las Escrituras del Nuevo Testamento son consistentes con el Antiguo Testamento.
Puedes creer la Biblia. Es la Palabra de Dios.
Jesús respalda el Antiguo Testamento
La Biblia judía en los días de Jesús no contenía las Escrituras del Nuevo Testamento, solo en Antiguo.
El Nuevo Testamento no se había escrito todavía. Nuestro Antiguo Testamento en español comienza con Génesis y termina con Malaquías. La Biblia judía comenzaba con Génesis y consistía de todos los libros del Antiguo Testamento, pero terminaba en 2 Crónicas. Es importante saber esto.
Jesús dijo en Lucas 11:50-51, “…para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías…” Caín asesinó a su hermano Abel, el hijo de Adán y Eva. En Génesis, el primer libro de la Biblia, leemos, “Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.” Génesis 4:8.
¿Pero qué hay acerca de la sangre de Zacarías? Él era un hombre religioso, que manifestó su oposición contra de la desobediencia de la gente. “Pero ellos hicieron conspiración contra él, y por mandato del rey lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa de Jehová.” Puede leer acerca de su muerte en 2 Crónicas 24: 20,21.
¿Cuál es el punto? La sangre de Abel se registra en el Génesis, el primer libro de Moisés. Se menciona la sangre de Zacarías en 2 Crónicas, el último libro del Antiguo Testamento. En esta declaración hecha por Jesús, “desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías”, el Señor está haciendo un respaldo importante del Antiguo Testamento.
La creación, el diluvio y Jonás
Existen muchos incrédulos hoy en día que no creen en la Biblia, debido a algunas de las historias que se encuentran en las Escrituras. En esta breve lección, considere los tres relatos bíblicos que rechazan los así llamados eruditos: la creación, Noé y el diluvio y Jonás y el gran pez.
Se enseña la evolución en las escuelas públicas como un hecho. El primer verso en la Biblia dice, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Se enseña claramente la creación, no la evolución. Aquellos que tienen problemas con este verso de apertura tendrán problemas sin duda con el resto del Libro.
¿Pero qué creía Jesús? Considere Sus palabras a Sus discípulos en Marcos 13:19 donde menciona “desde el principio de la creación que Dios creó…” En Marcos 10:6 tenemos otra referencia al “principio de la creación”, cuando Dios creó a Eva y Adán. Jesús creía en el relato de la creación del Génesis.
Algunas personas dudan de Noé y el diluvio. Pero Jesús no tenía ninguna duda. De hecho, Él dijo, “Como fue en los días de Noé así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día que entro Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyo a todos”. Lucas 17:26,27.
En el libro del Antiguo Testamento que lleva su nombre, Jonás huyó de la presencia del Señor y terminó en el estómago de un gran pez. Él pasó tres días y tres noches allí, y después el pez lo vomitó en tierra seca. Esta historia también tiene a sus incrédulos. ¿Pero qué fue lo que Jesús pensó? Él enseñó, “Porque como estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. Mateo 12:40. Así como Jonás estuvo…también el Hijo del Hombre estaría…
Es obvio que el Señor Jesús creía en los registros bíblicos de estas cosas.
Las Escrituras no pueden ser quebrantadas
En una confrontación con los judíos, Jesús citó un verso del libro de los Salmos, y agregó, “La Escritura no puede ser quebrantada”. Juan 10:35. En otra ocasión les dijo a Sus discípulos, “A la verdad el Hijo del Hombre va, según esta escrito de Él”. Mateo 26:24. La Biblia es acerca de Jesucristo.
En el Salmo 34:20 leemos sobre algo más que no puede ser quebrantado: “El guarda todos su huesos; Ni uno de ellos será quebrantado”. Se hizo esta predicción casi mil años antes de que Cristo viniera al mundo. Se cumplió en Juan 19:36.
Cuando Jesús fue crucificado con otros dos hombres, los líderes religiosos fueron a Poncio Pilato, el gobernador, y pidieron que se rompan sus piernas. No querían que sus cuerpos permanecieran en la cruz el sábado, un día santo. Pilato les concedió su pedido y ordenó a los soldados que rompieran sus piernas.
Ahora imagínese esto. Dios dijo en su Palabra que ningún hueso sería quebrantado. Pilato dijo, “Rompan sus piernas”. Los soldados romanos eran muy buenos al llevar a cabo órdenes. Fueron a los dos primeros hombres y rompieron sus piernas. “Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”. Juan 19:33. Aquí tenemos el cumplimiento de la palabra de Dios. Las piernas de Jesús no pudieron ser quebrantadas, porque las Escrituras no pueden ser quebrantadas. Dios siempre cumple Su Palabra.
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