Éxodo 32:1-35
Moisés había subido a la montaña para encontrarse con el Señor. La gente se impacientó, cuando esperaban que su líder volviera. Esta grupo de quejosos crónicos fueron a Aarón y dijeron “Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros…” entonces el nuevo sumo sacerdote designado hizo un becerro moldeado de zarcillos de oro, que la gente se los dio libremente. Así tenemos el nacimiento de la religión del becerro de oro.
Primero y principal, fue fabricado por el hombre. Los hijos de Israel hicieron el dios de su elección. Fue su creación. En contraste, el cristianismo está basado en la revelación de Dios en la Palabra escrita, la Biblia, y la Palabra viva, el Señor Jesucristo. Esta revelación es fundamental en la fe cristiana. Cada religión mundial está basada en la enseñanza de algún hombre y por lo tanto es fabricado por el hombre. Aquellos que se llaman a sí mismos cristianos pero niegan la revelación de Dios son seguidores de una religión fabricada por el hombre, y son cristianos de nombre solamente.
La religión del becerro de oro demanda una expresión de fe tangible, comúnmente en la forma de un ídolo. Los que adoran el santuario del becerro de oro quieren un dios que ellos puedan ver. Para ellos ver es creer. Aarón y compañía dijeron “Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. Estaban diciendo “¡Miren! ¿No es increíble?”
La religión siempre tiene su propia rutina y requisitos. Cuando Aarón vio el becerro de oro, decidió que necesitaba un altar, así que construyó uno. Después hizo una asombrosa proclamación al decir “Mañana será fiesta para Jehová”. ¿Para el Señor? A la mañana siguiente la gente se levantó temprano y “ofrecieron holocaustos y presentaron ofrendas de paz, y se sentó el pueblo a comer y beber y se levantó a regocijarse”. La religión del becerro de oro era muy divertida en ese momento.
Conjura lo milagroso. Más tarde, Moisés le preguntó a Aarón que había hecho. Aarón le dijo a Moisés que el becerro de oro era el resultado de un milagro. Dijo que la gente le dio sus zarcillos de oro. Cuando los tiró al fuego “y salió este becerro”. La religión del becerro de oro siempre afirma los milagros. Hay una diferencia grande entre lo milagroso y lo ridículo.
¿Pero cuál fue el fin? Moisés se paró en la entrada del campamento, y dijo “¿Quien está por Jehová? Júntese conmigo”. Ese día tres mil hombres murieron por la espada. Pero había más. “Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón”.
Dios todopoderoso, gracias por la verdad que es revelada en tu Santa Palabra. Hemos elegido estar de tu lado. Guíanos en nuestra adoración hacia ti. Líbranos de los ídolos. En el nombre de Jesús. Amén
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