Lección 7 – El día de Dios

Vendré otra vez”

Juan 14:3.

 

            La segunda venida de Jesucristo es el tema mayor de profecía bíblica y la bendita esperanza de los creyentes.

            En 2 Tesalonicenses 2:2  y 2 Pedro 3:10 el día de su venida se llamó “el día del Señor” y en 2 Pedro 3:12 “el día de Dios”. También en 1Corintios 1:8  es “el día de nuestro Señor Jesucristo”. Ya que nuestro Señor Jesucristo es Dios, no es inapropiado llamar el día de su venida “el día de Dios”. Esta lección es sobre la venida de Cristo.

            Jesucristo volverá otra vez. Su venida será personal. Es el “Señor mismo” que descenderá del cielo (1 Tesalonicenses 4:16). Cuando Él vuelva “le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Su venida será gloriosa. “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles…” (Mateo 16:27). Hoy deberíamos buscar la “manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). Su venida también será inesperada. Jesús advirtió, “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44).

            Aunque sabemos la realidad de su venida, nadie sabe la hora  excepto Dios el Padre. Jesús hizo esto claro, cuando dijo, “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32). Antes de que Jesús ascendiera al cielo, le dijo a sus discípulos “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones…”  (Hechos 1:7).

            Jesús vuelve otra vez-- de manera personal, gloriosa e inesperada. ¿Pero por qué molestarse? ¿No es suficiente con morir e ir al cielo? ¿Cuál es el propósito de su venida? ¿Qué ocurrirá cuando Él venga?

 

La revelación de su gracia

             Efesios 2:8-9 se encuentra entre los versículos más queridos en la biblia entera. “Porque por  gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,  pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Aprendimos que somos salvos por la gracia o no en absoluto. La prueba del evangelio es la gracia.

            Ahora mira al versículo anterior, Efesios2:7, que dice, “para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”. En los siglos venideros, es decir, por toda la eternidad Dios va a desplegar las abundantes riquezas de su gracia.

            Creyente, cuando Cristo vuelva otra vez, será para recibirte, no solo a la gloria del cielo, sino a sí mismo. “Y si me fuere y os prepare lugar, vendré otra vez, y os tomare a mí mismo…” (Juan 14:3). Tú eres un trofeo de su gracia. El quiere ponerte en exhibición “… presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Judas 24). Jesucristo “por la gracia de Dios” gustó “la muerte por todos” (Hebreos 2:9-10). Como resultado Él traerá a muchos hijos/as a la gloria. Es todo por la gracia. Sí, ¡Todo por la gracia!

 

La recompensa de su gente

             Una verdad básica de la biblia es que la salvación es un regalo, y las recompensas se ganan.

            El día de Dios es el día de pago. El profeta Isaías profetizó, “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro” (Isaías 40:10). Después que Jesús dijo que Él  edificaría su iglesia, agregó, “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16:27). Otra vez, en Apocalipsis 22:10 leemos, “He aquí yo vengo pronto y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Las obras se recompensan.

            Cuando Jesús vuelva, no será para juzgar los pecados de los creyentes. Sus pecados fueron juzgados en la cruz, donde Jesús murió por ellos. Hebreos 9:28 dice, “…Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos, y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”. Pero Él juzgará las obras de los creyentes. (Véase 1 Corintios 3:10-15). Las obras que sobrevivan el fuego del juicio de Dios resultarán en recompensa. Las obras son importantes en la vida del creyente. (Tito 3:8).

 

El castigo divino del impío

             Uno de las oraciones más largas en toda la biblia es 2 Tesalonicenses 1:3-8. Contiene una de las advertencias más duras y más temidas en las Escrituras. Aquellos que no conocen a Dios, es decir, aquellos que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo serán juzgados severamente cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo. El vendrá “en llama de fuego para dar retribución” sobre ellos. 2 Tesalonicenses 1:9 continúa, “los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”.

            Otros versículos relacionados con este tema son Marcos 9:44-46-48; Juan 3:36; Filipenses 3:19; Hebreos 10:26-31; Apocalipsis 20:11-15.

 

La materialización de sus promesas

             Dios siempre cumple su palabra. A lo largo del  Antiguo Testamento el Señor hizo muchas promesas a muchas personas. Muchas enseñanzas bíblicas se basan en los pactos que Dios le hizo a Adán, Noé, Abraham, Moisés, la nación de Israel y David. Algunas promesas que se hicieron se cumplieron en la primera venida de Cristo. Otras se cumplirán cuando Jesús vuelva otra vez.

            Los profetas del Antiguo Testamento “anunciaban de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrán tras ellos”. (1Pedro 1:11). Ellos no entendían que Jesús volvería dos veces. Al mirar atrás entendemos, y podemos distinguir entre su primera venida en humildad y su segunda venida en gloria.

            La mayoría de las promesas del Antiguo Testamento se cumplieron literalmente. Sin embargo, la mayoría de estas profecías no se reconocieron hasta su cumplimiento. No es poco razonable creer que algunas profecías relacionadas a su segunda venida no se materializarán  hasta que vuelva otra vez. Jesús les dijo a sus discípulos que los echarían  de las sinagogas y algunos serían asesinados. Juan 16:4 es un principio importante para entender profecía bíblica. “Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho”.

            El REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES, que cabalga en ese caballo blanco en Apocalipsis 20 se llama “Fiel y Verdadero”. Puedes confiar que Él  honrará todas sus promesas en su momento.

 

La restauración de todas las cosas

            Cuando Jesús vuelva corregirá todas las cosas. El sermón de Pedro en Hechos 3 es apropiado, “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado, a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”. (Hechos 3: 19-21)

            Pedro tiene más que decir sobre esto. Después de la disolución de todas las cosas, él tiene una buena palabra: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”. (2Pedro 3:13).

 Ha surgido  una nueva escuela de interpretación profética en los recientes años. Aquellos que pertenecen a esta escuela tienen una visión simple de profecía bíblica.  Ellos creen que todo dará un buen resultado al final. Ellos leyeron los capítulos finales del libro y creen en la restauración de todas las cosas.

            El día de Dios se acerca. Espera  su venida. Vive por su gloria. Ama su aparición.

 

Translated by:

laura-del-regno

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