Éxodo 2:1-5
Moisés nació en una buena familia, pero en un mal momento. El rey de Egipto no había tenido éxito con las parteras hebreas en su intento de matar a todos los niños judíos. Así que se volvió a los egipcios, y emitió una orden general, al decir, “echad al rio a todo hijo que nazca y a toda hija preservad la vida”. La vida de Moisés estaba en peligro desde el momento que fue concebido.
Sus padres temían por su vida. Lo escondieron por tres meses. En Hechos7:19-20 Esteban dijo, “Este rey, usando la astucia con nuestro pueblo, maltrato a nuestro padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen. En aquel mismo tiempo nació Moisés y fue agradable a Dios y fue cuidado tres meses en casa de su padre”.
Los pequeños tienen una tendencia a llorar, y hacer mucho ruido. Los padres de Moisés se dieron cuenta que no lo podían seguir ocultando, así que su madre “tomo una arquilla de juncos y la calafateo con asfalto y brea, y coloco en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del rio”. Su hermana, Miriam, miró y esperó a ver qué pasaría.
La hija del Faraón, bajó al río a bañarse. Cuando caminaba con sus criadas, por la orilla del río, vio la arquilla en el carrizal. Envió a una criada para que la tomase, y se la llevó a ella. “Y cuando la abrió vio al niño, y he aquí que el niño lloraba”. Un bebe de tres meses lloraba. Y la Biblia dice “Y teniendo compasión de él…”
Miriam se acercó a la hija del Faraón y preguntó “¿iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te crie este niño? La hija del Faraón le dijo que fuera y trajera una nodriza. La hermana de Moisés trajo a la mamá de Moisés, a la que la hija del Faraón le dijo “Lleva este niño y críamelo. Y yo te lo pagaré. ¡Imagínate que te paguen para criar a tu propio niño!
Moisés descubrió que era hebreo, un descendiente de Abraham, Isaac y Jacob. Por medio del cuidado amoroso y crianza de su familia, especialmente su madre, llegó a conocer al Dios de sus patriarcas.
Moisés nació en un mal momento. Los padres de Moisés hicieron todo lo que pudieron para protegerlo. En la providencia de Dios, pusieron esa pequeña arquilla con Moisés dentro en el lugar y momento correcto. No había nada excepto Dios. El es suficiente. Nuestros tiempos están en sus manos. Salmo 31:15.
Señor, no creemos en la suerte. Nuestra fe esta en ti. Gracias por causar que la luz brille en la oscuridad. Ayúdanos a verte en cada circunstancia. En el nombre de Jesús. Amén.
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