Génesis 41:1-57
José había ido del pozo, a la casa de Potifar, y de ahí a la prisión. Tenía veintiocho años, cuando dos prisioneros compartieron sus sueños con él. El primer hombre había sido el jefe de los coperos del rey de Egipto. Su sueño queda registrado en Génesis 40:9-13. José interpretó su sueño de manera favorable, al informarle al jefe de los coperos que estaría de vuelta al servicio del rey. El otro hombre había sido el jefe de los panaderos del rey. Su sueño se encuentra en Génesis 40:16-18. José le dijo que lo iban a colgar. Ambas interpretaciones se hicieron realidad.
Dos años más tarde el Faraón tuvo dos sueños. En el primer sueño vio a siete vacas gordas y saludables que salían del rio, y que otras siete vacas feas y flacas que se comieron a las saludables. Siete espigas menudas devoraban a las otras siete espigas hermosas en el segundo sueño. Los sueños perturbaban al Faraón, así que llamó a todos los magos y sabios en la tierra de Egipto para que vinieran a él y le interpretaran sus sueños. “Mas no había quien los pudiese interpretar”. Génesis 41:8.
El jefe de los coperos se acordó de José. Le contó al rey como el joven hebreo había interpretado su sueño y el del jefe de los panaderos. Trajeron a José al Faraón y dijo, “mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos”. José respondió, “no está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón”. Génesis 41:16. Dos años antes le había dicho al copero y panadero: “¿No son de Dios las interpretaciones?” Génesis 40:8. José entendió el lugar en que se encontraba.
El rey le contó a José sus sueños. José contestó, “el sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer”. Génesis 41:25. Continuó interpretando los sueños. Los siete años de hambruna iban a seguir a los siete años de la cosecha abundante. Dijo, “Haga esto Faraón y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete anos de la abundancia… y junten toda la provisión de estos buenos años… y guárdenlo”. Génesis 41:34-35.
El Faraón promovió a José de la prisión al palacio al decirle, “tu estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo, solamente en el trono seré yo mayor que tu”. José recibió un nuevo nombre del rey – Zafnat- panea, que significa Dios habla y vive. Después de todo, Faraón reconoció que José era un hombre que estaba lleno del Espíritu de Dios.
El rey David escribió el salmo 27:13-14 como una expresión de su fe: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová, en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová, esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.” José compartiría el mismo mensaje con nosotros hoy en día.
Señor, habla y vive por medio de nosotros. Que otros vean a tu Espíritu cumplir tus propósitos en nuestras vidas. Gracias por tu gracia y bondad. En el nombre de Jesús. Amen
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